El Retorno de los Brujos Louis Pauwels y Jacques Bergier

Nuestra civilización, como toda civilización, es un complot. Numerosas divinidades minúsculas, cuyo poder sólo proviene de nuestro consentimiento en no discutirlas, desvían nuestra mirada del rostro fantástico de la realidad. El complot tiende a ocultarnos que hay otro mundo en el mundo en que vivimos, y otro hombre es el hombre que so¬mos. Habría que romper el pacto, hacerse bárbaro. Y, ante todo, ser realista. Es decir, partir del prin¬cipio de que la realidad es desconocida. Si empleá¬semos libremente los conocimientos de que dispo¬nemos; si estableciésemos entre éstos relaciones inesperadas; si acogiésemos los hechos sin prejuicios antiguos o modernos; si nos comportásemos, en fin, entre los productos del saber con una men¬talidad nueva, ignorante de los hábitos establecidos y afanosa de comprender, veríamos a cada ins¬tante surgir lo fantástico al mismo tiempo que la realidad.

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Emitido en Cuarto Milenio (11 abril 2010, programa nº 27, 5ª temporada)

 

 

No volvió a verlo jamás, pero su encuentro lo trastornó durante años. Terminó identificándolo con el autor de varios libros publicados con el pseudónimo de Fulcanelli en Francia, y con alguna oscura sociedad protectora de esa clase de secretos nucleares. Secretos cuyas descripciones más antiguas podían leerse en poemas épicos de cuatro milenios de antigüedad, como el Mahabharata hindú.

 

Inesperadamente, el libro de Pauwels y Bergier conoció un éxito fulgurante: sólo el primer año de su publicación vendió casi un millón de copias en francés. En España se tradujo al año siguiente y se convirtió en todo un fenómeno. Hasta Hergé, en uno de los álbumes de Tintín, Vuelo 714 para Sidney, caricaturizó a Bergier. De este monumento a la heterodoxia se ha dicho que continuó con el espíritu de El libro de los condenados de Charles Fort, compartiendo con él su propósito fundamental: combatir la estrechez de miras de la ciencia.

 

Pero sería injusto decir que sus autores fueron "contraculturales" o "antisistema". Louis Pauwels, por ejemplo, llegó a ser uno de los editores más prestigiosos de Francia. Editó revistas como Marie France o Le Figaró, donde fue el responsable de lanzar su suplemento a color de los sábados en los años setenta. Curiosamente, en sus páginas nacen las primeras ideas conspirativas contemporáneas; denunciaron la conexión de los nazis con las creencias esotéricas, explicaron la alquimia en términos de física nuclear y se adentraron en las filosofías orientales y del llamado "saber anterior" en busca de superhombres. Tenían la firme creencia de que nuestra civilización nació de las cenizas de otra extinguida hace no menos de diez mil años a la que todos los pueblos de la Tierra se refieren como la "Edad de Oro".

 

Acuñaron el término "realismo fantástico" mucho antes que el boom latinoamericano se lo atribuyera para su literatura, y preparó el camino a los libros de Däniken, Charroux o Kolosimo. Y, cosa curiosa, creían en los "hombres de negro". De hecho, el propio Bergier publicaría una década más tarde un libro en el que denunciaría la existencia de una organización internacional empeñada en hacer desaparecer libros que hicieran pensar a la gente. Con el suyo, desde luego, no tuvieron suerte.

 

Posdata: Pauwels y Bergier editaron la revista Planète, que en España se llamó Horizonte, y que tuvo ediciones en Italia, Brasil y Alemania. Bergier falleció en 1978, Pauwels lo hizo en París en enero de 1997, tras dedicar sus últimos veinte años a escribir sobre política. Creía que era en esa clase donde ahora se esconden los inquisidores que hubieran preferido que su
Retorno de los brujos jamás hubiera visto la luz ni abierto tantas preguntas.

 

El misterio de las catedrales >>

+ archivo de «Los Libros Mal
La crónica de Akakor, Karl Brugger, 1976 - Cuarto uarto Milenio - programa 5x09 -

Recuerdos del futuro, Erich von Däniken, 1968 -
Mothman: la última profecía, John Keel, 1975 (2002)
El misterio de las catedrales, Fulcanelli, 1926 (1967)

 

 

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